viernes, 25 de mayo de 2012

¡¡VIVA LA PATRIA...LAS TORTAS FRITAS Y EL CHOCOLATE CALIENTE!!
Espero desde el corazón estén todos en su mejor momento, dentro de las posibilidades que son muchísimas. Por estos lugares, en Argentina, estamos de celebraciones. Veníamos de pasar toda la Semana de Mayo semana así nombrada por nuestros historiadores  debido a la gran cantidad de acontecimientos sucedidos en esos días, culminando un 25 de mayo de 1810, conocido como el Día de la Patria.
No seré tan atrevida de ponerme a escribir la historia argentina de esos días, aunque no estaría mal que lo haga, nunca viene mal recordarnos.
No. En realidad estuve pensando todo el día, en que la mayoría de los festejos patrios tienen, como cualquier otro en nuestro país, una estrecha relación con la comida. En especial el festejo de mayo se asocia con el chocolate caliente acompañado por tortas fritas a la mañana y a la tarde, mientras que para mediodía se recomienda un rico y sabroso locro o buseca según el tiempo disponible y la sapiencia  del cocinero/a.  Y la verdad, hay que ser muy guapo/a para resistirse no en realidad a la comida en particular, sino a todo lo que ella implica.
Las tortas y el chocolate caliente que me ofrecieron hoy, fue en un barrio de C. del Uruguay, donde vecinos se autoconvocaron y organizados, no solo consiguieron los ingredientes  para hacer el chocolate y las tortas, sino que además, en un campito (terreno que queda sin construcción, baldío y que se usa  por los integrantes del barrio para jugar al fútbol y/o para eventos como éste)   de los que aún queda, armaron un escenario con el sonido correspondiente para que músicos vecinos ofrecieran desinteresadamente sus canciones. Todo absolutamente sin costo para los presentes, todos, por supuesto, de las cercanías.
Difícil ofrecer una infusión de hierbas con tortas de harina integral con semillas, aunque nadie discuta que son más sanos. ¡¡Es 25 de mayo!! diría una señora a modo de toda explicación para su tercera taza (pequeña ella) de chocolate caliente en una mano y una torta frita recién sacada de la olla de hierro en la otra.
Y sí, la verdad que simple no es, tratar de alimentarse saludablemente con una tradición de comidas heredadas de cocinas de hierro sobre fuegos hechos en medio del campo, con carne en abundancia y fritangas, que se han limitado por estos tiempos, a ciertos festejos como homenaje.
Tampoco se trata de no compartir y volverse tan diferente, porque tal vez en busca de la salud la perdamos.
Me parece que se trata de moderarse y elegir entre una buseca al mediodía y las tortas con chocolate a la tarde, o no elegir nada pero limitarse a un plato, una taza, una o dos tortas.
En fin, que el festejo siga siendo la conmemoración, en este caso del comienzo de una patria independiente y no la panzada en nombre de la patria.

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