El hinduismo
Si hay un país relacionado con la espiritualidad ese es, sin duda alguna, la India. Sólo con pensar en esas tierras nos viene, por encima de las maravillas naturales que posee, la imagen de gurús, santones, ceremonias religiosas, yoga, templos, mantras, tantras, mandalas y otros conceptos relacionados con la espiritualidad. A menudo sin embargo las creencias de ese país, mas grande que Europa sin Rusia, no se han comprendido bien por nuestra mentalidad excesivamente analítica que ha tildado al hinduismo como una serie de creencias “escapistas” y en consecuencia poco prácticas para la vida moderna. Pero no es así como se va a demostrar en las líneas que siguen.¿Qué es el hinduismo? Pues bueno, en realidad no existe definición exacta de este concepto (con lo que nos gustan a los occidentales las definiciones) Y es que el hinduismo no tiene definición, pues no es ni una idea concreta, ni una organización, ni un dogma, ni una ética, ni un rito. El hinduismo pretende ser todo ello y mucho más de ahí que no se pueda definir. Cuando definimos algo, por ejemplo decimos esto es blanco, automáticamente ello supone decir que no es su contrario (en nuestro caso esto no es negro) y como el hinduismo persigue la verdad, la totalidad, no puede admitir exclusiones, de ahí que sea indefinible. Todo lo que contribuye a la verdad puede tener cabida en él y así no hay dogmas fijos como en otras religiones. El hinduismo es así la más tolerante de las creencias pues no limita, no pretende tener la verdad y cerrarla a otras formas, de manera que incluso se permite no tener en cierta medida coherencia lógica y se sirve por ejemplo tanto de la trascendencia de Dios (algo separado de nosotros) como a su inmanencia (algo dentro de nosotros) o de la imagen de un Absoluto inabarcable, a la idea de un teísmo personal.
Así el hinduismo ve en la creencia de la persona su forma de vida, de manera que religión, filosofía y forma de vivir se convierten casi en sinónimos.
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