Hola toda la gente:
No sé por sus lugares como estará el tiempo, pero aquí en Colón, Entre Ríos, Argentina, desde donde les escribo, la humedad y el calor son agobiantes. El cambio climático se nota. Nunca para estas fechas habíamos tenido temperaturas tan altas que no bajan ni siquiera las abundantes lluvias que han caído. Si a esto le agregamos el aumento de insectos, sobre todo de mosquitos insistentes, el panorama es interesante.
Pero...como dice una vecina, hay cosas peores...y tiene razón.
Aún así, sigo firme en esta tarea de cambiar lo que puedo para acercarme cada vez más a una vida lo más natural posible. En esta oportunidad le tocó a la alimentación.
Por tres días consecutivos concurrí a un curso de cocina saludable, donde gente especializada en el tema nos facilitó primero teoría respecto a la forma más saludable de alimentarnos (nutricionista y médica) para luego dar paso a quienes elaboraron jugos, licuados, mayonesas, panes y comidas en base a diferentes productos orgánicos y seleccionados con el objetivo de cubrir las necesidades de una nutrición completa.
Con las recetas en la mano seguimos con atención los pasos de la elaboración de cada alimento para probarlos luego con el placer de descubrir nuevas y agradables combinaciones.
Zapallo crudo junto a diferentes tipos de frutas en un licuado; remolachas y zanahorias licuadas con jugo de naranja y miel. Mayonesa de papa y zanahoria cocidas, con aceite, apenas sal y jugo de limón.
Éstas entre muchas, nos mostraron un panorama diferente y saludable, orientándonos también hacia la alimentación como herramienta de prevención y cuidado para órganos fundamentales de nuestro cuerpo como el corazón, los riñones y el hígado entre otros.
Alimentos variados, sanos y económicos fueron pasando delante nuestro demostrándonos que cocinar y alimentarnos saludablemente no lleva mucho más tiempo ni mucho más dinero, sino y solamente más voluntad.
No sé por sus lugares como estará el tiempo, pero aquí en Colón, Entre Ríos, Argentina, desde donde les escribo, la humedad y el calor son agobiantes. El cambio climático se nota. Nunca para estas fechas habíamos tenido temperaturas tan altas que no bajan ni siquiera las abundantes lluvias que han caído. Si a esto le agregamos el aumento de insectos, sobre todo de mosquitos insistentes, el panorama es interesante.
Pero...como dice una vecina, hay cosas peores...y tiene razón.
Aún así, sigo firme en esta tarea de cambiar lo que puedo para acercarme cada vez más a una vida lo más natural posible. En esta oportunidad le tocó a la alimentación.
Por tres días consecutivos concurrí a un curso de cocina saludable, donde gente especializada en el tema nos facilitó primero teoría respecto a la forma más saludable de alimentarnos (nutricionista y médica) para luego dar paso a quienes elaboraron jugos, licuados, mayonesas, panes y comidas en base a diferentes productos orgánicos y seleccionados con el objetivo de cubrir las necesidades de una nutrición completa.
Con las recetas en la mano seguimos con atención los pasos de la elaboración de cada alimento para probarlos luego con el placer de descubrir nuevas y agradables combinaciones.
Zapallo crudo junto a diferentes tipos de frutas en un licuado; remolachas y zanahorias licuadas con jugo de naranja y miel. Mayonesa de papa y zanahoria cocidas, con aceite, apenas sal y jugo de limón.
Éstas entre muchas, nos mostraron un panorama diferente y saludable, orientándonos también hacia la alimentación como herramienta de prevención y cuidado para órganos fundamentales de nuestro cuerpo como el corazón, los riñones y el hígado entre otros.
Alimentos variados, sanos y económicos fueron pasando delante nuestro demostrándonos que cocinar y alimentarnos saludablemente no lleva mucho más tiempo ni mucho más dinero, sino y solamente más voluntad.

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